Se resguardan en una casa de campaña

Una chispa desprendida de un cartón de huevo encendido para ahuyentar a los mosquitos fue la responsable de iniciar el incendio que en cuestión de segundos arrasó con la casa de madera de dos cuartos habitables de la familia Cruz, quienes habitan ahora en medio de un predio carbonizado y desolado por la devastación del siniestro ubicado en la calle Independencia la colonia Insurgentes de esta ciudad Fronteriza.

El señor Javier Cruz, un hombre de 60 años y con discapacidad motriz tras perder una pierna a consecuencia de la diabetes, acompañado por su esposa pasan los dias a la espera de que alguien acuda a apoyarlos con ropa, comida, agua, detergentes e incluso artículos de aseo personal, pues todo lo que tenían y lo que habían ahorrado con los años, se perdió en el incendio.

Tras ver todo destruido, el señor Javier y su esposa Tomasa agradecen a Dios que la devastación haya sido durante horas de la mañana, y no cuando estuvieran dormidos, pues si los hubiera «agarrado» dormidos, la historia a contar sería otra ya que la frescura de la mañana del pasado viernes 29 de marzo de este 2024 los hizo despertarse y aplicarse en sus actividades cotidianas, pero sin pensar que un descuido los pondría al borde de la muerte y los dejaría sin un techo para vivir.

«Eran como las nueve de la mañana y habían muchos mosquitos. Yo salí a prender un raidolito y un cartón de huevo para espantarlos y me metí de nuevo a la casa. Cuando me di cuenta ya estaba todo en llamas también adentro de la casa. No me podía subir a la silla de ruedas y como cosa adrede, ella se caía hacia atrás cuando yo la agarraba», dijo.

Ante la situación que viven, el señor Javier y su esposa Tomasa piden el apoyo de la población para poder reponer su hogar, para lo cual requieren de madera, , láminas, barrotes y mano de obra para levantar las paredes que alguna vez fueron su hogar.

Además de esto, también solicitan la colaboración de los ciudadanos para que deseen donar comida no perecedera, ropa interior y exterior y si es posible una hielera para guardar la comida que los vecinos le llevan.

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