Doña Isidra Segura, una mujer de 70 años de edad que se gana la vida vendiendo ropa afuera de su casa, pide apoyo a las autoridades para comprar una computadora que sirva de herramienta a su nieta, pues sin ella, no podrá terminar la educación secundaria.

La historia de doña Isidra envuelve la vida de una niña que fue abandonada a los cuatro años de edad por ambos padres, quienes la dejaron “encargada” con ella y nunca volvieron; lo que le dio la oportunidad a la señora Isidra de ser madre de nuevo y abuela a la vez.

Desde que Yareli llegó a vivir con la señora Isidra, la responsabilidad de sacarla adelante  se convirtió en una prioridad para su abuela, sin embargo el paso de los años hizo estragos en su salud y hoy día, con siete discos lumbares estropeados y problemas del corazón, se ve en la necesidad de pedir ayuda de las autoridades educativas, ya que su condición económica le impide contar con un teléfono inteligente, internet en su casa, computadora e incluso un aparato de televisión con  más de dos canales de señal abierta.

Y es que con la nueva modalidad de atender las clases de forma virtual ante la imposibilidad de que los alumnos vuelvan a las aulas por temor al contagio masivo del Coronavirus, Yareli de 13 años de edad está en riesgo de no poder cruzar su educación secundaria.

La unión que doña Isidra ha logrado con su nieta a lo largo de nueve años se puede ver interrumpida ante la necesidad de mandar a Yareli a vivir con algún familiar que si cuente con los recursos básicos que necesita para continuar sus estudios en línea; opción poco aceptable para la señora, quien ve desprenderse su vida si su nieta la deja para irse a vivir lejos de ella.

“La única es que la deje con algún familiar aquí mismo, pero para mí es difícil porque tengo que desprenderme de ella y es mi nieta, todo porque no le puedo comprar una computadora para que esté en sus clases”.

Aunque la señora Isidra cuenta con más familia que la apoya, se adjudica la responsabilidad de mantener a su nieta, pero los años le impiden salir a trabajar en su estado; por lo anterior, pide apoyo de la sociedad civil para que su nieta pueda seguir a su lado estudiando.

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