La creciente del rio Bravo ocasionada por las lluvias que dejó a su paso la tormenta Tropical Hanna generó ya una importante inundación tanto en el campamento migrante como en la planicie del margen a la altura de la colonia Rafael Ramírez.

Pese a que el rio registró este día una altura que supera los 7.8 metros sobre el nivel del mar, los habitantes de la colonia en mención así como los centroamericanos que integran el campamento ubicado cerca del Puente Internacional Matamoros-Brownsville se niegan a retirarse del sitio.

Los colonos manifiestan que el río no se va a desbordar y que solo se trata de una extensión del mismo, sin embargo, para evitar daños en sus hogares, optaron por colocar montones grandes de tierra tanto en la orilla del río como en el acceso a la “Playita”, lugar cerca del torrente que los habitantes utilizan como estacionamiento cuando bajan al caudal.

Dijeron que es más probable que el río inunde las colonias cercanas al Puente, ya que en aquellos lugares el nivel del bordo sobre río es menor al que existe en la colonia.

“No tenemos miedo porque aquí no hay peligro, simplemente estamos checando el nivel que va tomando el río tomamos nuestras precauciones como colocar tierra en la orilla y en la entrada del bordo; para esto tuvimos el apoyo de los empresarios de la ciudad industrial de Matamoros”, dijeron.

Por su parte, los migrantes fueron apoyados por el pastor Abraham Barberí, líder de la comunidad cristiana Esencia Urbana, quien les entregó una pila de costales para ser llenados con arena y tratar de contener un poco el agua del río, el cual ya afectó a más de 20 cocinas que se improvisaron con lonas en ese lugar.

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